
tema: origen de la excitación sexual
"Puedo decirme que la repugnancia , el horror, es el origen de mi deseo"
Georges Bataille
"la belleza es el máximo horror"
Lacan
“Bien sabes que en esos momentos, esa parte del alma a todo se atreve,
como si se hubiera desligado de toda vergüenza y de toda sensatez, no vacila en
violar con la imaginación a su madre, o en unirse a cualquiera, sea quien
fuese, hombre, dios, o animal; no hay asesinato que la arrede, ni alimento del
cual se abstenga; en suma, no hay insensatez ni desvergüenza que no esté
pronta a realizar”
Platón (427-347 a.C.)
República, IX, p.571
primera hipótesis de trabajo
En
nuestra instancia inconsciente , universo vedado a nuestro acceso directo por
haberse formado antes de nuestra adquisición de la palabra y nuestra facultad
de conceptualizar, habita una serie de dinámicas reprimidas, olvidadas , pero que,
sin embargo, están y pulsan por manifestarse
y se inscriben como marcas mnémicas en el proceso de constitución de
nuestra identidad.
Este
proceso fundante se configuro simbólicamente* como historias de dolor y placer,
amor y odio, perdida y rencuentro.
Historias vinculadas a la energía primordial que motoriza nuestra existencia,: “EL DESEO”

Estos
relatos no contados en palabras sino en sentidos y sensaciones, pero que
estructuran la sintaxis que organiza nuestro modo de percibir la realidad, están
habitada por historias que reflejan las primeras relaciones que entablamos con
otros seres humanos apenas nacemos, en las cuales la libertad y la
satisfacción
no encontraban limites. Pero que luego al ingresar en el mundo simbólico de la
sociedad fueron reprimidas para amoldarnos a las
practicas sociales y morales de
la época.
Esta
represión sumergió casi la totalidad de nuestra energía o libido.
Con
la restante se formo una barrera (barrera de la represión), que impidió la
concientización de esas experiencias originales puramente energéticas y
placenteras, que en forma de metáforas, ecos de ecos sombras de sombras, tratan
ahora de burlar poéticamente la represión, para que esos deseos “inmorales,
incestuosos o morbosos” para
la sociedad, pero cargados de fundante
y primordial sentido para nosotros, encuentren su natural y necesaria expresión.
Entonces:
ante la aparición del deseo, ahora envestido en construcciones fantasiosas a
modo de historias, textos, relatos y dramatizaciones, y con el objeto de anular
la acción de nuestra instancia moral represora, nuestro psiquismo tiene el
imperativo de conservar el estado erótico para consumar la descarga placentera
que reestablecerá el equilibrio perdido originalmente, y de este modo,
sobreponerse a la repulsa de acto “morboso” o “inmoral” aumentando el
nivel de la excitación en retroalimentacion.
De modo que en el futuro (para asegurar
el buen funcionamiento psicobiológico) se
conquista una superación filogenética de la repulsa(asco) de la conducta considerada
como "asquerosa, morbosa o
inmoral socialmente", apropiándonos
de esta manera, del inmenso plus libidinal
obtenido para transmutar en erótico-placentero e integrarlo así, al extraño y mágico
universo de las practicas amorosas de nuestro espacio
transicional (winicott).
En
palabras simples, un aspecto fundamental del proceso de la madurez sexual, consiste en
nuestra habilidad para convertir en placentero y excitante las practicas, los
objetos, y los relatos por los cuales aprendimos culturalmente a sentir asco y a
resultarnos repulsivos, por lo inmorales, lo humillantes, o lo incestuosos que en nuestra primera infancia
nos condiciono.
Ahora, el esfuerzo invertido evoca una valorización de significado existencial del procedimiento, y adquirió, muchas veces, la categoría de ritual de iniciación a la madurez sexual*3 en numerosas culturas etnográficas, considerándose como camino de acceso a energías de uso no habitual y a espacios mas allá de lo cotidiano, terreno de lo religioso y lo sagrado.
*3_El procedimiento apoyado en la ecuación popularmente extendida
de que "lo que merece un esfuerzo
para obtener es valioso" se lo experimenta como un acto
de superación existencial.
Cuanto
mayor es el pensamiento y/o acción en el sentido de más inmoral; morboso;
perverso...